
ONU Mujeres se unió este jueves (13.03) a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. El anuncio se hizo durante un acto paralelo a la 69ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de la ONU, en Nueva York (Estados Unidos). La reunión pretendía plantear sugerencias al Consejo de Campeones, parte de la estructura de gobierno de la Alianza Global, sobre acciones que puedan mejorar los resultados para las mujeres en la lucha contra la inseguridad alimentaria y la pobreza.
“Es para mí un gran honor y una gran satisfacción acoger con satisfacción la adhesión de ONU Mujeres a la Alianza Global. La Alianza representa un esfuerzo conjunto de naciones, instituciones y organizaciones internacionales para movilizar recursos, conocimientos y financiación con el fin de poner en marcha acciones eficaces para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 1 y 2 de las Naciones Unidas”, declaró Wellington Dias, Ministro y Presidente de la Junta Directiva de la Alianza Global. “La inclusión de ONU Mujeres refuerza aún más esta iniciativa, aportando una perspectiva de género esencial para alcanzar estos objetivos. Juntos, construiremos un futuro más justo e igualitario”, añadió. Durante el evento, María Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, destacó el impacto desproporcionado de la pobreza entre hombres y mujeres, además de reforzar el papel de las mujeres rurales, afrodescendientes e indígenas en la seguridad alimentaria de la región. “Necesitamos trabajar juntos. Esta plataforma sirve como mecanismo para unir a los países comprometidos con la implementación de políticas enfocadas a combatir el hambre y la pobreza con socios capaces de ofrecer apoyo técnico y financiero, como gobiernos, instituciones filantrópicas, centros de investigación y organizaciones internacionales”, dijo Vaeza. La Secretaria Especial de Combate a la Pobreza y al Hambre, Valéria Burity, estuvo presente en el debate y habló sobre el impacto de las acciones y programas brasileños, como Bolsa Família y el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), sobre las mujeres en la lucha contra la inseguridad alimentaria.
“Estos son algunos ejemplos que forman parte de la cesta de políticas de la Alianza Global y que muestran cómo es posible reducir las desigualdades socioeconómicas y de género. En los últimos años se ha producido una reducción significativa de las desigualdades de género y raciales en el acceso a los alimentos”, recordó Burity. “Brasil pretende servir de ejemplo de cómo es posible crear consenso en torno a la lucha contra el hambre y la pobreza, con una reducción de las desigualdades sociales, raciales y de género. Este es también el papel de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza”, concluyó.
Las mujeres en la Alianza Global
El evento paralelo a la 69ª CSW tenía como objetivo aportar perspectivas de diferentes partes interesadas sobre cómo la Alianza Global puede profundizar en la cuestión de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, teniendo en cuenta el impacto potencial en los resultados buscados por las asociaciones promovidas por la Alianza. Otros puntos fueron la transversalidad de género, el papel de las mujeres en el diseño e implementación de políticas y la búsqueda de más políticas modelo con resultados positivos para mujeres y niñas.
Alianza Mundial contra el Hambre y la Pobreza
La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza pretende apoyar y acelerar los esfuerzos para erradicar el hambre y la pobreza, reduciendo al mismo tiempo las desigualdades y abogando por vías de transición sostenibles, inclusivas y justas.
La Alianza opera a través de tres pilares principales: nacional, financiero y de conocimiento. Facilitar la movilización y la mejora de la alineación de la ayuda nacional e internacional para permitir la aplicación a gran escala de programas e instrumentos políticos basados en datos empíricos, dirigidos por los países y asumidos como propios, especialmente por los países más afectados por el hambre y la pobreza extrema.