Una joven en la COP30 habla de volver sobre los pasos de su padre. Con sólo 16 años, su padre y su abuelo fueron de las primeras familias desplazadas de su aldea ancestral en Sundarbans por una crisis climática de tiempo errático y empeoramiento de las condiciones climáticas que se prolonga hasta nuestros días. Casi 60 años después, tiene la misión de reclamar sus tierras ancestrales.
Si no tenemos nuestra tierra y un territorio sano, no tenemos alimentos sanos, y sin alimentos no sobrevivimos. La alimentación debe convertirse en un elemento central del discurso mundial sobre el clima, y no se trata de cualquier alimento, sino de alimentos sanos que estén en consonancia con nuestra ascendencia y nuestras tradiciones y espiritualidad locales. -Juliana Kerexu Mirim Mariano, activista