¿Dejaremos que el hambre defina a otra generación?

Ante la reaparición de la hambruna, los líderes deben demostrar que el hambre en el mundo no es inevitable, sino una falta de voluntad

Dentro del G20, Irlanda puede abogar por una inversión más inteligente en nutrición infantil, promover una financiación innovadora para la transformación de los sistemas alimentarios y elevar la urgencia de la acción ante la escalada de las crisis del hambre. También puede reforzar la Alianza Mundial contra el Hambre y la Pobreza del G20, lanzada bajo la presidencia de Brasil, como mecanismo para un progreso coordinado y sostenido. No se trata de oportunidades ceremoniales. Exigen valentía, no cautela. La verdadera cuestión no es si podemos acabar con el hambre, sino si actuaremos con la urgencia que exige esta crisis.

La transformación no se produce de forma aislada. Cuando los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones internacionales y el sector privado alinean sus prioridades, ponen en común sus conocimientos y amplifican su determinación, el progreso se acelera. 

La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza es un ejemplo que demuestra que un propósito común puede desmantelar barreras arraigadas y provocar un cambio sistémico.