Cambiando el rumbo en el G7: comidas escolares para un mundo hambriento

Los ODS 2030 de la ONU, con su promesa de un mundo libre de pobreza extrema y hambre, ahora leídos como la representación ficcionalizada de un mundo que podría haber sido.

Estos son días oscuros para el desarrollo internacional. Los presupuestos de ayuda están en caída libre. El multilateralismo y la cooperación internacional están bajo ataque. ¿Cómo revertimos la marea, reconstruimos un sentido de propósito moral compartido y reiniciamos la misión compartida estancada de construir un modelo de globalización justo, más equitativo y más sostenible?

Ante la Cumbre del G7, el presidente Macron ha pedido un esfuerzo colectivo para poner fin al retroceso de la solidaridad mundial. La ‘solidaridad’ en este contexto podría empezar con los niños, y con el G7 proporcionando un nuevo impulso a una vieja idea.

Existe una necesidad urgente de que los donantes coordinen sus recursos, cada vez más escasos, en torno a unos objetivos colectivos bien definidos. Esto implica romper con los antiguos modelos de ayuda y adoptar enfoques innovadores. La Alianza Global contra el hambre y la pobreza, creada bajo la presidencia brasileña del G20, ofrece una oportunidad en este sentido. La Alianza proporciona una plataforma de financiación a través de la cual los donantes pueden aunar su ayuda en torno a ambiciosos planes nacionales contra el hambre y la pobreza.

Foto: FAO / Helen Lugada