Tras décadas de esfuerzos concertados para acabar con el hambre y la malnutrición, el mundo ya no va por buen camino para erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición de aquí a 2030. A pesar del difícil contexto, existen importantes oportunidades para avanzar. El liderazgo africano, a través de la Declaración de Kampala y el CAADP 2026-2035, proporciona un sólido marco normativo regional. La Iniciativa de París «Nutrición para el Crecimiento», SUN 4.0 y la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza han renovado la atención prestada al liderazgo nacional, la financiación sostenible y las políticas basadas en datos empíricos. Países impulsores como Brasil, Francia, Irlanda, Noruega y España están contribuyendo a mantener el hambre, la nutrición y la transformación de los sistemas alimentarios en la agenda mundial.
Aunque el G7, el G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU siguen funcionando como espacios de debate, ya no son los únicos foros para dar respuestas coordinadas a algunos de los mayores retos del mundo, como las pandemias, la guerra y la paz, y las crisis económicas, climáticas y alimentarias. Su ámbito de actuación se está reduciendo a las ‘cuestiones fundamentales’ de la economía y la estabilidad. La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, creada bajo la presidencia brasileña del G20, constituye una excepción.
Foto: FAO/Meraz Parker-Potoi