Un nuevo Índice de Seguridad Alimentaria por el Instituto Internacional para Medio Ambiente y Desarrollo, proporciona a ministros y funcionarios los datos detallados que necesitan para identificar debilidades en sus sistemas de suministro de alimentos, haciéndolos aptos para resistir un clima cada vez más impredecible y extremo. A escala mundial, el Índice revela una distribución profundamente dividida e injusta de la inseguridad alimentaria: los países de bajos ingresos tienden a obtener puntuaciones mucho más bajas que los más ricos, y la brecha se amplía cuando se tienen en cuenta los efectos previstos del cambio climático.
En el prólogo del primer informe analítico que acompaña al nuevo Índice, Renato Domith Godinho, Director del Mecanismo de Apoyo a la Alianza Global, destaca su estrecha sintonía con el histórico Declaración de Belem sobre el hambre, la pobreza y la acción por el clima centrada en el ser humano. La Declaración reconoce explícitamente que abordar la distribución desigual de los impactos climáticos requiere un cambio fundamental en el enfoque de la acción climática.
“Ampliar la protección social, invertir en sistemas alimentarios resilientes y garantizar que los países vulnerables tengan acceso a financiación y apoyo técnico adecuados será fundamental para salvaguardar la seguridad alimentaria en un mundo que se calienta y es cada vez más inestable. Ampliar programas ambiciosos y basados en pruebas como estos es más esencial que nunca”, afirmó.
Foto: FAO/Hashim Azizi