Instrumento político:
Definición
El acceso a la atención básica de salud es la cobertura equitativa y eficaz de los servicios de salud esenciales, mediante la cual todas las personas y poblaciones pueden obtener la atención preventiva, promocional, curativa, de rehabilitación y paliativa de alta calidad que necesitan a través de sistemas de salud que garantizan la utilización oportuna y protegen a los usuarios de las consecuencias financieras catastróficas y empobrecedoras, de conformidad con los objetivos de cobertura sanitaria universal de la ODS 3.8 (ODS 3: Salud y bienestar).
Justificación
Los sistemas basados en la Atención Primaria de Salud (APS) garantizan la prestación de servicios sanitarios y sociales para abordar de forma holística las necesidades médicas y socioeconómicas de las personas, incluidas la inseguridad alimentaria y la pobreza. Esto implica la coordinación de la atención entre los diferentes niveles de atención, proveedores y sectores, y el uso de sistemas de detección y derivación para identificar a los usuarios que sufren inseguridad alimentaria o pobreza.
La APS actúa como punto de entrada para acceder a servicios y recursos sanitarios, nutricionales, sociales y asistenciales. El cribado basado en la población a nivel territorial puede identificar a las poblaciones objetivo y puede, mediante la recopilación pasiva de datos sociodemográficos en el momento del registro de los usuarios, analizar los hogares para determinar las necesidades económicas durante la divulgación comunitaria.
Además, la APS apoya el desarrollo del compromiso comunitario mecanismos como parte de modelos integrados de atención, que implican la participación activa de las comunidades locales en la definición y organización de servicios para abordar la salud, la pobreza y el hambre, incluso mediante el despliegue de trabajadores sanitarios comunitarios para llegar a las poblaciones desatendidas y abordar determinantes sociales de la salud como la inseguridad alimentaria y la pobreza.
Sistemas basados en la APS establecer asociaciones formales y mecanismos de colaboración con otros sectores (por ejemplo, servicios sociales y asistenciales, protección social) para coordinar la atención a los usuarios que se enfrentan al hambre y la pobreza. Y la APS, con una estrategia de financiación sanitaria que incluya mecanismos financieros y de protección social (eliminación de los gastos de bolsillo en el punto de atención, transferencias condicionadas de efectivo, etc.) puede mejorar significativamente los resultados sanitarios al tiempo que mitiga la pobreza y el hambre.
Todas las personas, especialmente las poblaciones desatendidas (que viven en zonas donde el acceso es inadecuado) y los grupos en situación de vulnerabilidad (por ejemplo, niños y madres, personas que viven en la pobreza).
Condiciones previas para el éxito incluyen un fuerte compromiso político, una financiación adecuada y las relaciones intersectoriales existentes, incluida la orientación de la financiación para garantizar la protección social y financiera.
Limitaciones como los problemas de reestructuración del sistema y de intercambio de datos. Los instrumentos complementarios, incluidos los incentivos financieros alineados y los sistemas de derivación sólidos, son cruciales para una aplicación eficaz.
Riesgos potenciales van desde el aumento de la carga de trabajo de los proveedores hasta la preocupación por la privacidad y las consecuencias no deseadas del cribado sanitario y poblacional. Para mitigar estos riesgos y maximizar el impacto, la implantación debe adaptarse a los contextos locales, escalonarse adecuadamente y evaluarse de forma continua. La participación de las comunidades en el diseño y la aplicación es esencial, al igual que el mantenimiento de un enfoque de equidad para garantizar que las poblaciones vulnerables se beneficien. Aunque la integración de los servicios sanitarios y sociales presenta importantes retos, ofrece un enfoque prometedor para abordar de forma holística la compleja interacción entre los factores sanitarios y socioeconómicos, con la posibilidad de mejorar los resultados tanto para las personas como para las comunidades.
ODS 3 - Buena salud y bienestar
- Objetivo 3.8 - Lograr la cobertura sanitaria universal, incluida la protección contra riesgos financieros, el acceso a servicios sanitarios esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas esenciales seguros, eficaces, de calidad y asequibles para todos.