
Fenómenos meteorológicos extremos, guerras, desplazamientos de población y recortes en los programas y presupuestos de ayuda oficial al desarrollo. Este contexto a principios de 2025 esboza la magnitud del reto de la sociedad mundial para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS 1 (erradicación de la pobreza) y 2 (hambre cero) para 2030, y fue el tema central del 48º Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
El principal órgano decisorio del FIDA, el Consejo de Gobernadores, dedicó el Center Stage de este año a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. Como base del debate se presentaron cifras. Por ejemplo, que el mundo desperdicia 6.600 millones de toneladas de alimentos, mientras que alrededor de 10% de la población sobrevive con menos de US$ 2,15 al día.
Tres meses después del lanzamiento de la Alianza Global por parte de los líderes del G20, el evento fue la primera oportunidad para que los líderes debatieran su implementación, avanzaran en los compromisos y mostraran los resultados iniciales. El evento estableció un diálogo, reforzando los compromisos y las asociaciones globales, para reforzar el compromiso con la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza e identificar sinergias para acciones de colaboración.
Transformar las ambiciones en acciones
En la apertura del Panel, Álvaro Lario, Presidente del FIDA, recordó que el primer paso para superar los retos actuales es no olvidar que “juntos somos más fuertes”. Destacó que el mundo atraviesa diversas inestabilidades -sociales, de precios, climáticas- que acentúan los problemas, pero también demuestran la importancia de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.
Lario subrayó que el enfoque de la Alianza Global como tema del Center Stage refleja el compromiso del Fondo para hacer frente a la inseguridad alimentaria, la pobreza y la desigualdad. “La Alianza Global sitúa a las comunidades rurales y, especialmente, la inclusión y la seguridad social en el centro de los esfuerzos. Este es el momento ideal para transformar las ambiciones en acciones”, señaló.
También hizo hincapié en la importancia de unas políticas públicas eficaces y de la colaboración entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil para alcanzar los ODS 1 y 2.
La oradora principal del acto, la Primera Dama de Brasil, Rosângela (Janja) Lula da Silva, comenzó su intervención con cifras. Además de las ya mencionadas, especialmente el hecho de que de los más de 700 millones de personas que pasan hambre en el mundo, 60% son mujeres y niñas; y que 2,3 millones de personas viven en situación de inseguridad alimentaria.
Janja llamó la atención sobre el hecho de que los fenómenos climáticos y los conflictos geopolíticos afectan a los más vulnerables. “El acceso a los alimentos es cada vez más complejo. El viaje de los alimentos hasta nuestras mesas sigue varias etapas, lo que no sólo repercute en la calidad de los alimentos, sino sobre todo en el acceso. El sistema alimentario actual perpetúa las desigualdades y afecta al acceso a los alimentos”, afirmó la Primera Dama de Brasil.
Janja defendió la importancia de acciones multidisciplinares que reconozcan la diversidad y complejidad de los retos actuales y creen esfuerzos concretos y coordinados para combatir el hambre y la pobreza. Para ella, es urgente crear acciones que permitan establecer entornos sostenibles y resilientes para la producción y suministro de alimentos sanos y económicamente viables.
Alternativa de ayuda colectiva
Invitado especial, el Ministro de Desarrollo Social y Lucha contra el Hambre de Brasil, José Wellington Dias, copresidente de la Junta de Campeones de la Alianza Global, subrayó el contexto geopolítico actual para destacar la relevancia de los pilares de la Alianza Global. “Los recientes anuncios de recortes en los programas y presupuestos de ayuda oficial al desarrollo han causado consternación en la comunidad internacional. Los retos siguen creciendo, pero los medios para afrontarlos disminuyen”, afirmó. “Debemos, por supuesto, persistir en la urgente inversión de estas tendencias de disminución de la solidaridad internacional”, instó.
Dias también destacó el aspecto innovador de la estructura de la Alianza Global al citar que la disminución de los presupuestos de ayuda subraya la necesidad de mejorar la cooperación. “Con tantos recortes y tantos retos, ya no podemos permitirnos gastar ni un solo dólar en actividades redundantes, fragmentadas y sin impacto”.”
Como recordó el ministro brasileño, la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza llega precisamente en este momento, ofreciendo una alternativa de apoyo colectivo a los estados nacionales, especialmente a los países más pobres, reconocidos como las entidades capaces de eliminar el hambre y la pobreza.
“No se trata de hacer el trabajo por estos Estados, sino de darles las condiciones, la financiación y los conocimientos mínimos para que puedan atender a sus poblaciones con sus propios medios. Es mucho más barato crear capacidad, construir sistemas nacionales de prevención y respuesta permanentes y eficaces, que mantener sucesivas respuestas de emergencia, marginando a los gobiernos locales y manteniéndolos dependientes.”
Como ejemplos del aspecto innovador de la Alianza Global, Dias nombró los Sprints 2030, una prueba del enfoque de la Alianza que la Presidencia brasileña del G20 realizó para obtener anuncios concretos y compromisos de implementación en diversas áreas de la cesta de políticas.
Los Sprints resumieron los compromisos de 41 gobiernos nacionales y 32 organizaciones internacionales, con objetivos como llegar a 500 millones de personas con transferencias de ingresos en países de renta baja y media-baja, llegar a más de 200 millones de estudiantes con alimentación escolar ampliada; a más de 150 millones de niños y madres con programas de apoyo a la primera infancia, y a más de 100 millones de personas con programas de inclusión socioeconómica. Hay compromisos financieros, como el crédito de US$24 mil millones del Banco Interamericano, US$2 mil millones de la CAF, el compromiso del FIDA de duplicar su alcance, llegando a 100 millones de pequeños agricultores, y el compromiso del Banco Mundial de duplicar los beneficiarios de los programas de protección social y destinar parte de los recursos concesionales y donaciones de la AIF (Asociación Internacional de Fomento) a la implementación de las políticas de la canasta de la Alianza.
Dias también celebró los avances numéricos de la Alianza Global, que en tres meses ha alcanzado los 89 países miembros, además de la Unión Africana y la Unión Europea, 66 organizaciones internacionales públicas y privadas y 10 instituciones financieras internacionales, entre ellas el Banco Mundial y muchos de los principales bancos de desarrollo.
Experiencias de éxito y retos persistentes
Representantes de Tanzania, Nigeria y Laos compartieron sus experiencias en la lucha contra el hambre y la pobreza. El Ministro de Agricultura de Tanzania, Hussein Mohamed Bashe, destacó la necesidad de redefinir el concepto de pequeños agricultores y ofrecerles acceso al capital, la tecnología y los mercados. El Ministro de Agricultura de Nigeria, Abu Baka Kiari, subrayó la importancia de capacitar a los jóvenes y reforzar las asociaciones para garantizar la seguridad alimentaria.
El evento sirvió como llamada a la acción para los líderes mundiales, las organizaciones internacionales y la sociedad civil. La Alianza Global busca movilizar recursos, compartir conocimientos e implementar programas efectivos para erradicar el hambre y la pobreza para 2030. Los próximos pasos incluyen la consolidación de un Mecanismo de Apoyo operativo, que será acogido por la FAO, y la celebración de reuniones periódicas de la Junta de Campeones para supervisar los progresos y garantizar la implementación de las acciones.