Los Bancos de Desarrollo proponen utilizar los Derechos Especiales de Giro para financiar la Alianza lanzada por el G20 tras la aprobación del FMI con el fin de ampliar el acceso a los recursos para resolver los retos de la inseguridad alimentaria y los efectos del cambio climático en el mundo.

Tras la apertura para que los países se unan a la Alianza Mundial contra el Hambre y la Pobreza del G20, la alianza se enfrenta ahora al reto de conseguir financiación para hacer frente a la inseguridad alimentaria y nutricional mundial. El BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y el BAfD (Banco Africano de Desarrollo) ven en el uso de los Derechos Especiales de Giro (DEG) la clave de esta cuestión.
En mayo de este año, el FMI (Fondo Monetario Internacional) aprobó la ampliación del acceso a este instrumento, que puede generar hasta 140.000 millones de dólares para que los bancos multilaterales de desarrollo financien la acción por el clima. y la lucha contra el hambre y la pobreza. La decisión fue impulsada por la iniciativa pionera del BID y el BAfD, vinculada a los debates en curso en el foro de las mayores economías del mundo.
Durante la reunión del G20 en Río de Janeiro, el Presidente Luíz Inácio Lula da Silva acogió con satisfacción la propuesta y destacó su importancia. “Saludamos los anuncios hechos hoy por el Banco Interamericano de Desarrollo y por el Banco Africano de Desarrollo. Ambas instituciones están estableciendo un mecanismo financiero innovador para el uso de capital híbrido de Derechos Especiales de Giro en apoyo a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza”, destacó el mandatario.
Medidas posibles
Con este motivo, el Ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad, señaló la necesidad de nuevas inversiones en forma de créditos subvencionados por los bancos de desarrollo e indicó tanto la tributación de los multimillonarios como los DEG como posibles vías para impulsar la iniciativa mundial.
“Tenemos que buscar innovaciones en los instrumentos de financiación para el desarrollo y las asociaciones público-privadas y apoyar la reforma de los bancos multilaterales de desarrollo. La iniciativa pionera del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Africano de Desarrollo de hacer operativa esta canalización también ofrece una vía prometedora para la Alianza Global, que nos gustaría explorar”, argumentó.
Renata Amaral, Secretaria de Asuntos Internacionales y Desarrollo del Ministerio de Planificación y Presupuesto de Brasil, también señaló que la reasignación de los DEG puede generar una situación beneficiosa para todos los países. ‘Tiene el potencial de multiplicar por siete u ocho cada dólar invertido’, explicó Amaral. Para ella, “la iniciativa se transformará en financiación para buenos proyectos de lucha contra el hambre y la pobreza extrema en los países más pobres, incluidos los de América Latina”, subrayó.