Instrumento político:

Palabras clave: Cuidado; Desarrollo infantil temprano; Personas con discapacidad; Familias; Personas mayores
Definición
Los servicios de atención social abarcan una serie de actividades destinadas a garantizar el bienestar físico, mental y emocional de las personas a lo largo de toda la vida, incluyendo apoyo sanitario, asistencia en actividades domésticas, apoyo a dependientes y cuidadores, y prácticas de autocuidado. La atención puede ser proporcionada por proveedores públicos o privados (institucionales o comunitarios, formales o informales) y por particulares (familiares o cuidadores contratados).

Justificación

La inversión en servicios de atención social genera beneficios sustanciales. Los servicios de atención mejoran la calidad de vida de los beneficiarios y, en algunos casos, contribuyen directamente a la reducción de la pobreza y el hambre. Los servicios de desarrollo infantil temprano, por ejemplo, apoyan el desarrollo sostenible y el crecimiento económico a largo plazo al fomentar las capacidades cognitivas y socioemocionales durante ventanas críticas de desarrollo (Berlinski y Schady, 2015). De manera más general, la prestación de atención adecuada reduce la carga de los cuidadores informales —principalmente mujeres— y facilita su participación en el mercado laboral, generando rendimientos económicos y sociales más amplios.

Características principales

Atención a la primera infanciaLos centros de cuidado infantil pueden proporcionar cuidado, comidas nutritivas, oportunidades de aprendizaje y desarrollo a través del juego, y a veces, servicios de atención médica. Estos servicios fomentan el desarrollo infantil temprano (es decir, habilidades cognitivas, socioemocionales, motoras y lingüísticas). Los servicios de cuidado infantil también buscan facilitar el empleo materno al aligerar las responsabilidades de cuidado. Los gobiernos son los principales proveedores de programas basados en centros, a través de diferentes modelos que incluyen la prestación de servicios en entornos institucionales, modelos comunitarios y la oferta de tarifas de cuidado infantil subsidiadas. Los centros de cuidado infantil también pueden proporcionar asesoramiento y estrategias para los cuidadores primarios, por ejemplo, promoviendo la crianza óptima, la disciplina positiva, la nutrición y las prácticas de higiene en el hogar. Algunos centros de cuidado infantil también proporcionan comidas, obtenidas de pequeños agricultores locales, lo que ayuda a construir cadenas de valor alimentarias locales. Los registros sociales se utilizan con frecuencia para dirigir los servicios públicos de atención infantil temprana a los niños que son particularmente vulnerables a la inseguridad alimentaria y/o la pobreza. En contextos en los que no existen registros sociales, se pueden utilizar datos estadísticos oficiales para priorizar el acceso en regiones con altos niveles de pobreza o inseguridad alimentaria.

Cuidados de larga duraciónServicios de apoyo a la vida en el hogar, que incluyen visitas a domicilio de cuidadores, centros de día, teleasistencia y servicios de respiro para cuidadores familiares. Adicionalmente, se brindan servicios de atención a largo plazo en residencias y centros de vida asistida. La provisión de una transferencia en efectivo solo podrá considerarse una buena práctica cuando forme parte de un plan de "Efectivo y Consejería" (Cash and Counseling), que requiera la formación y formalización del empleo de un cuidador familiar. El objetivo de estos servicios es mantener una capacidad funcional coherente con los derechos básicos, las libertades fundamentales y la dignidad humana de la persona. Además de la prueba de medios, la selección de beneficiarios de atención a largo plazo requiere una evaluación de las necesidades de atención, que permita determinar la elegibilidad y diseñar un plan de cuidados.
Servicios de atención para personas con discapacidad (PcD): Dos tipos de servicios para personas con discapacidad en situación de dependencia funcional son centrales para los servicios de atención integrada: los programas de asistencia personal y los programas de centro de día. Estos servicios, junto con otros ofrecidos en la comunidad, deben trabajar de manera coordinada para prevenir la institucionalización de las personas con discapacidad. Los servicios de asistencia personal tienen como objetivo apoyar la plena inclusión social y educativa de las PdC. Los programas de centro de día brindan al cuidador no remunerado la oportunidad de realizar recados, trabajar u otros intereses fuera del centro de día, al tiempo que apoyan a las PdC para que reciban la ayuda que necesitan. En entornos educativos, estos programas pueden integrarse con apoyo de aprendizaje especializado, asegurando que los estudiantes con discapacidad cuenten con los recursos y adaptaciones necesarios para participar plenamente en las actividades escolares.

Intervenciones Clave

  1. Cuidado de niños y jóvenes:
    • Servicios de guardería para niños vulnerables y huérfanos
    • Acogimiento familiar
    • Atención social especializada para niños y niñas en situación de abandono, desamparo, maltrato u orfandad
    • Servicios psicológicos no residenciales para niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad
    • Atención social básica y especializada para drogodependientes
  2. Cuidado de familias:
    • Servicios de preservación y reunificación familiar
    • Servicios de atención social básicos y especializados para víctimas de violencia doméstica
    • Servicios de rehabilitación
    • Servicios de desarrollo comunitario
    • Servicios de atención y asesoramiento a la madre
  3. Cuidado de adultos vulnerables en edad de trabajar:
    • Servicios de atención social básicos y especializados para personas sin hogar
    • Servicios de asistencia social básicos y especializados para toxicómanos
    • Servicios de asesoramiento y atención para inmigrantes
  4. Atención a personas con discapacidad:
    • Servicios de atención residencial para personas con discapacidad
    • Servicios de atención psicosocial
    • Asistencia personal y guardería
  5. Atención a las personas mayores:
    • Residencias de ancianos
    • Servicios de atención psicosocial
    • Albergues para personas sin hogar
    • Servicios de asistencia personal y de día
  6. Otros servicios de asistencia social

Hogares en situación de pobreza o vulnerabilidad económica, incluidas familias, niños, jóvenes, personas vulnerables en edad de trabajar, personas con discapacidad y personas mayores.

Principales retos para servicios de guardería:

Acceso y equidad: El acceso a los servicios de guardería sigue siendo desigual, especialmente para los niños menores de tres años. Barreras como la distancia geográfica, las preferencias culturales y los factores socioeconómicos pueden seguir limitando la participación, sobre todo en las comunidades marginadas y rurales. Además, estos servicios deben adaptarse a la creciente afluencia de niños inmigrantes. Ampliar los servicios de guardería con calidad y mantener esa calidad a lo largo del tiempo requiere crear capacidad de mano de obra y una arquitectura institucional sólida. Los servicios de guardería para niños menores de tres años pueden combinarse o complementarse con otras estrategias para promover los resultados del desarrollo del niño en la primera infancia, como los programas de crianza.

Calidad: La eficacia de los servicios de guardería depende de la calidad de los mismos, especialmente de la calidad del proceso, es decir, de la calidad de las interacciones entre cuidadores/adultos y niños. Las interacciones de alta calidad son atractivas, cálidas, frecuentes, ricas en lenguaje y sensibles a las necesidades de los niños. Otros factores -conocidos como calidad estructural-, como el tamaño del grupo, el contenido, los materiales, las características del personal y la seguridad, contribuyen al bienestar y la seguridad de los niños, pero no son suficientes para mejorar su desarrollo. Garantizar la calidad exige que los servicios presenten ciertas características mínimas, disponer de normas de calidad preestablecidas y, lo que es más importante, poner en marcha mecanismos para supervisar la aplicación de dichas normas.

Nutrición: Las guarderías contribuyen cada vez más a reducir el hambre y la malnutrición ofreciendo al menos una comida como parte de sus servicios. En estos casos, es fundamental asegurarse de que las comidas ofrecidas satisfacen las necesidades nutricionales específicas de los niños de distintas edades a su cargo, de que los alimentos se almacenan y preparan de forma que se eviten las enfermedades transmitidas por los alimentos y de que se utilizan equipos de cocina limpios para evitar repercusiones negativas en la salud de los niños.

Recursos humanos: Invertir en la formación, el desarrollo profesional y la remuneración de los cuidadores de niños para mejorar sus competencias contribuye a proporcionar cuidados y educación de alta calidad a los niños pequeños. Un paso importante para mejorar la calidad de los procesos es ofrecer a los trabajadores programas de formación y desarrollo profesional en el puesto de trabajo y basados en el coaching sobre planificación diaria, interacciones eficaces de alta calidad y estrategias de apoyo al aprendizaje de los niños.

Gobernanza y coordinación institucional: El carácter intersectorial de los servicios de atención a la infancia -incluyen salud, nutrición, saneamiento, educación, prevención de la violencia y protección social- requiere una estructura institucional sólida que aglutine y coordine las acciones de los distintos sectores y niveles de gobierno. La transición de la atención a la primera infancia a la atención a la edad escolar requiere una coordinación que garantice tanto la continuidad de los servicios de atención como la coherencia de los enfoques pedagógicos y las normas. Los sistemas de datos que permiten a las partes implicadas intercambiar información a tiempo son cruciales para esta coordinación.


Condiciones previas para cuidados de larga duración:  

Una condición previa para la implantación de sistemas de cuidados de larga duración es la formación de recursos humanos. Los cuidadores son la columna vertebral de la calidad en los servicios de cuidados de larga duración. Los cuidados los prestan equipos multidisciplinares que incluyen, entre otros, cuidadores, auxiliares de enfermería, enfermeros, terapeutas ocupacionales, nutricionistas, logopedas y gestores de cuidados. La formación incluye habilidades técnicas (por ejemplo, cómo apoyar los cambios posturales), habilidades relacionales (por ejemplo, cómo tratar la depresión o cómo comunicarse con las personas con demencia) y habilidades de autocuidado. La formación destinada a aumentar la calidad de los cuidados de larga duración requiere la transición de un modelo basado en los servicios a un modelo de atención basado en la persona.  

Una segunda condición previa es la definición y supervisión de las normas de calidad. La calidad de la asistencia es una prioridad en las políticas de asistencia. Los gobiernos tienen la responsabilidad de regular y supervisar la calidad para proteger la calidad de vida de las personas frágiles y vulnerables que necesitan apoyo (OCDE, 2013). Sin embargo, no existe una definición única de calidad. En general, la calidad se asocia con la seguridad, la eficacia y los servicios centrados en el paciente. Recientemente, se están introduciendo definiciones más modernas, que hacen hincapié en la experiencia de las personas, la calidad de vida y el mantenimiento de la identidad y la autonomía. Existen diferentes instrumentos y herramientas para la promoción y evaluación de la calidad: la regulación, los incentivos y, por último, la recopilación y publicación de información (Malley et al. 2015).  

La última condición previa es la definición de un plan de financiación sostenible. Los sistemas de cuidados de larga duración suelen financiarse a través de la seguridad social (como en Holanda, Francia o Corea) o los impuestos generales (como en Suecia), o una mezcla de ambos. Los seguros privados suelen cubrir menos del 2% de los costes, salvo en unos pocos países, y nunca son la principal fuente de financiación. Lo mismo ocurre con los copagos, que son una forma de aumentar la sostenibilidad y la equidad del sistema. Una importante lección aprendida de la experiencia europea es que es clave fijar el nivel de prestaciones teniendo en cuenta la tendencia al envejecimiento de la población. Esto significa que, cuando la población envejece rápidamente, los países deben prever el gasto en las próximas décadas y elegir el nivel de cobertura y el tipo de servicios que serán asequibles, digamos, dentro de 20 o 30 años.

En cuanto a las intervenciones complementarias, es necesario garantizar la coordinación entre los cuidados de larga duración y los servicios sanitarios. Esto garantiza: (i) una progresión más lenta de la fragilidad (y la pérdida de capacidades funcionales); (ii) un uso más eficiente de los servicios sanitarios, y reduce la duración y el coste de las hospitalizaciones.


Condiciones previas para servicios de atención social para personas con discapacidad coinciden en líneas generales con los enumerados anteriormente para los cuidados de larga duración.

Intervenciones complementarias de los servicios sociales para las personas con discapacidad: La asistencia personal y los servicios basados en centros para las personas con discapacidad forman parte de una red más amplia de políticas de inclusión, más allá de las políticas de cuidados, que trabajan conjuntamente para promover la autonomía de las personas con discapacidad y, al hacerlo, también pueden tener efectos importantes en la distribución de los cuidados dentro de las familias. En otras palabras, para lograr el máximo impacto tanto en los cuidadores como en las PcD, un sistema de cuidados centrado en la discapacidad debería hacer hincapié en la transversalidad de la accesibilidad y la inclusión en el inventario de programas y servicios prestados por el gobierno, las ONG y el sector privado. Un mayor nivel de inclusión de las PCD con grandes necesidades de apoyo en las escuelas, los programas de formación y el mercado laboral se traduce en una menor necesidad de cuidados no remunerados en el hogar y en un aumento de la autonomía y la independencia de las PCD.

a) apoyar la ampliación de la cobertura de las personas en situación de pobreza o vulnerables a ella en los sistemas nacionales de protección social y hacer frente a los riesgos y contingencias a lo largo de su ciclo de vida (meta 1.3 de los ODS), contribuyendo así a la realización progresiva del derecho a la seguridad social3), contribuyendo así a la realización progresiva del derecho a la seguridad social, c) apoyar el acceso a los servicios básicos (educación, salud, agua y saneamiento y vivienda), los activos productivos, la tecnología apropiada (dando prioridad a las opciones con bajas emisiones de carbono), la información, los programas integrados de inclusión social y económica, el desarrollo de capacidades (incluida la asistencia técnica y los servicios de extensión en las zonas rurales), la inclusión financiera, la creación de empleo digno y el acceso a alimentos seguros, nutritivos y suficientes (p. ej., programas de comidas escolares de producción propia) (metas 1.1 y 1.2 de los ODS),programas de comidas escolares caseras) (metas 1.4, 2.1 y 2.2 de los ODS), y d) Contribuir a abordar la discriminación contra la mujer que conduce a la pobreza, el hambre y la malnutrición, como las diferencias en la prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave entre hombres y mujeres, la falta de igualdad de derechos de la mujer a los recursos económicos, así como de acceso a la propiedad y el control de la tierra y otras formas de propiedad, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales (metas 5.a1 y 5.a.2 de los ODS), o contribuir a reconocer y valorar el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado mediante la prestación de servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social y la promoción de la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país (ODS 5.4)

ODS 5 - Igualdad de género

  • Objetivo 5.4 - Reconocer y valorar el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado mediante la prestación de servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social y la promoción de la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda a escala nacional.
  • Meta 5.a - Emprender reformas para otorgar a las mujeres los mismos derechos a los recursos económicos, así como el acceso a la propiedad y el control de la tierra y otras formas de propiedad, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con la legislación nacional.