La gobernanza nacional de la seguridad alimentaria de Brazil está gestionada por el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sisan), o Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional. Establecido por la Ley nº 11.346 en 2006, el Sisan se creó para garantizar el Derecho Humano a una Alimentación Adecuada. La innovación central del sistema es su diseño de doble pilar por mandato legal, que divide las funciones de gobernanza en dos órganos interdependientes:

  1. Cámara Interministerial de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Caisan): El "pilar gubernamental" interministerial, compuesto por 24 ministerios y dirigido por el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre (MDS). Es responsable de la coordinación horizontal y la ejecución de las políticas y presupuestos de seguridad alimentaria.
  2. Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea): Es el "pilar de la participación social" y el principal instrumento de responsabilidad social. Está compuesto por ministerios que forman parte de Caisan (1/3) y organizaciones de la sociedad civil (2/3).

Caisan es una cámara interministerial responsable de la coordinación horizontal (intersectorial) y vertical (federativa) de las políticas de seguridad alimentaria y nutricional. Su mandato legal es armonizar las políticas de varios ministerios para garantizar la coherencia y evitar duplicaciones. Adscrita al Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre (MDS), la Caisan está compuesta por 24 ministerios. Su función principal es formular y aplicar el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Plansan). Caisan utiliza el Cadastro Único (Registro Único) para identificar a las familias en riesgo de inseguridad alimentaria, lo que permite orientar de forma coordinada las transferencias de ingresos (como Bolsa Familia) y programas alimentarios.

En 2023 se lanzó el Plano Brasil Sem Fome (Brazil Sin Hambre) para hacer frente a una situación crítica en la que 33 millones de personas se enfrentaban a una grave inseguridad alimentaria. Este plan consolida las acciones de los ministerios miembros en tres ejes: acceso a la renta y reducción de la pobreza; producción y consumo de alimentos saludables; y movilización contra el hambre. A partir de 2025, este Plan se integró en el 3er Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que consta de ocho anuncios: Fortalecimiento del Sistema Nacional, Superación del hambre; Acceso a la tierra y al agua; Sistemas alimentarios resilientes; Fomento de la producción de alimentos sanos; Salud y nutrición; Lucha contra las desigualdades y Cooperación internacional.

El Consea es el principal instrumento de responsabilidad social del Sisan. Aunque jurídicamente es un órgano consultivo del Presidente de la República, su mandato incluye proponer directrices políticas, supervisar de forma independiente las acciones del gobierno y convocar las Conferencias Nacionales sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional (CNSAN). A través de estas conferencias ascendentes y multinivel, los delegados votan las prioridades que constituyen la base del Plansan. La estructura del Consea es su mecanismo clave para una toma de decisiones inclusiva: se define legalmente por una mayoría de dos tercios de la sociedad civil, y la presidencia del Consejo se elige entre los representantes de la sociedad civil. El Consejo está compuesto por 60 miembros:

  • 24 del gobierno (los ministros de Caisan)
  • 48 representantes de la sociedad civil.

Como Sisan es un sistema nacional, depende de la coordinación interfederativa. Así, existen Consejos y Cámaras en todos los estados Brazilian, y actualmente se está ampliando al ámbito municipal. Del mismo modo, se espera que los estados y municipios celebren sus Conferencias de Seguridad Alimentaria y Nutricional, con amplia participación de la sociedad civil, para que puedan desarrollar sus planes de Seguridad Alimentaria y Nutricional, como se hace a nivel federal. Para la implementación del Sisan es necesario un acuerdo entre los gobiernos federal, estatal y municipal.     

Este sistema de gobernanza dio lugar a innovaciones políticas clave, como la Ley 11.947/2009 para la Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE), que obliga a adquirir 45% de explotaciones familiares. Asimismo, el sistema defiende la Programa de adquisición de alimentos (PAA), que fortalece la agricultura familiar mediante la compra de alimentos para su distribución a poblaciones vulnerables y sirve de incentivo estratégico para que los municipios se adhieran al marco del Sisan. Por último, también está el programa Cisternas, una tecnología social que se ha convertido en una política pública responsable de garantizar la calidad de vida y la producción de alimentos en la región semiárida de Brazil.

El marco de Sisan aborda las desigualdades a través de ambos pilares. Por el lado social, los 48 miembros de la sociedad civil de Consea son seleccionados para ser diversos y representativos , proporcionando un canal formal para que las organizaciones urbanas y rurales, los pueblos indígenas, las comunidades tradicionales, los agricultores familiares, los movimientos de personas negras y las poblaciones sin hogar, entre otros, supervisen y propongan políticas. Por parte del gobierno, la ampliación de Caisan 2023 formalizó el compromiso de abordar vulnerabilidades específicas mediante la integración del Ministerio de Pueblos Indígenas, el Ministerio de Igualdad Racial, el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Derechos Humanos. Esta comprensión más amplia de la vulnerabilidad se hace operativa a través de nuevas herramientas de seguimiento, como CADInsan y los datos del Sistema de Información de Atención Sanitaria Indígena (SIASI).

El sistema sufrió una importante interrupción cuando Consea fue abolido en 2019, dejando a Caisan prácticamente inactivo. Ambos se reactivaron formalmente en febrero de 2023, restaurando el modelo de gobernanza de doble pilar como pieza central del "Brasil Sem Fome". Las pruebas sugieren que este restablecimiento ha contribuido a mejorar rápidamente la adhesión a la política -con la ampliación de la cobertura municipal de Sisan-, así como a mejorar los resultados en materia de seguridad alimentaria y los resultados sin precedentes en la reducción de la inseguridad alimentaria y las desigualdades en Brazil.

La cobertura del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sisan) está definida por una estructura de doble pilar que combina la adhesión gubernamental con la participación social. Por el lado gubernamental (Caisan), la cobertura es federativa: el sistema ha logrado 100% adhesiones a nivel estatal y, tras su reactivación en 2023, se expandió a 2,006 municipios para 2024, cubriendo a más de 60% de la población Brazilian. Esto se complementa con el pilar de participación social (Consea), que garantiza una cobertura representativa a través de 48 organizaciones nacionales miembros de la sociedad civil y una red vertical de consejos estatales y municipales, asegurando la representación de millones de Brazilianos y subpoblaciones específicas como los agricultores familiares y los pueblos indígenas.

Dado que el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sisan) es un marco de gobernanza y no un programa único, sus costes están desglosados.

Los costes relacionados con Caisan son dobles:

  1. Costes de coordinación para su Secretaría Ejecutiva, alojada en el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Combate al Hambre (MDS), incluyendo las demandas administrativas, la movilización de los estados y municipios para adherirse al sistema y los costes de seguimiento de los indicadores de seguridad alimentaria y nutricional; y
  2. Costes programáticos, que representan los presupuestos agregados de Seguridad Alimentaria y Nutricional de los 24 ministerios miembros destinados a la ejecución del Plan Brazil Sin Hambre y del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Del mismo modo, los costes de Consea se dividen en:

  1. Costes administrativos para su Secretaría Ejecutiva, financiada por la Secretaría General de la Presidencia de la República; y
  2. Costes de la actividad para grandes eventos participativos. En particular, la 6ª Conferencia Nacional de FSN (2023) recibió una asignación específica de 2,5 millones de euros. 8,7 millones de BRL (aproximadamente 1,6 millones de USD), financiado conjuntamente por tres ministerios para apoyar el proceso de consulta multinivel.

Gobernanza integrada multinivel, multisectorial y participativa:

Caisan proporciona la coordinación interministerial y federativa (federal, estatal, municipal) necesaria para la aplicación de las políticas, mientras que Consea garantiza la gobernanza participativa multilateral, institucionalizando la participación de la sociedad civil en el seguimiento y la formulación de las políticas.

Caisan es responsable de los instrumentos técnicos oficiales utilizados para el seguimiento del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Plansan). Esto incluye el desarrollo de herramientas específicas como CADInsan, que mapea el riesgo municipal de inseguridad alimentaria severa utilizando datos administrativos del Cadastro Único (Registro Único), y la Detección de Riesgo de Inseguridad Alimentaria (TRIA), una herramienta de detección rápida integrada en el sistema de atención primaria de salud. Caisan también gestiona la asociación estratégica con el IBGE para realizar la Encuesta Nacional Oficial de Seguridad Alimentaria (EBIA), que permite conocer los niveles de seguridad e inseguridad alimentaria en el país y en los estados; la Encuesta Municipal de Información Básica (MUNIC) y la Encuesta Estatal de Información Básica (ESTADIC), que permiten conocer el grado de institucionalización del Sisan; y la Encuesta de Presupuestos Familiares (POF), que permite recopilar información sobre el consumo de alimentos. Caisan también y publica informes formales de desempeño basados en estas investigaciones.

El Consea funciona como mecanismo de "responsabilidad social" del sistema. Realiza su función de control a través de sesiones plenarias y grupos de trabajo, que tienen el mandato de recibir y debatir los informes oficiales de control elaborados por Caisan. Basándose en su análisis independiente de estos datos gubernamentales, el Consea supervisa la ejecución de los Planesan y emite "Recomendaciones" y "Memorandos explicativos" oficiales al Presidente y a los ministerios pertinentes para garantizar la rendición de cuentas.

Balance de actividades de la Cámara Interministerial de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Caisan): A Retomada do Sisan e os Avanços na Garantia do Direito Humano à Alimentação Adequada (Ministério do Desenvolvimento e Assistência Social, Família e Combate à Fome, 2025).

Los datos del bienio 2023-2024, tras la reactivación del Sisan, destacan mejoras significativas en los indicadores nacionales. La inseguridad alimentaria severa (hambre) se redujo de 15.5% (Vigisan 2021-2022) a 4.1% (PNAD C 2023), lo que representa 24.4 millones de personas saliendo de esta condición. En el mismo periodo, la tasa de pobreza extrema se redujo de 5,9% en 2022 a 4,4% en 2023 (3,1 millones de personas), y la tasa de pobreza general bajó de 31,6% a 27,4% (8,6 millones de personas). Este progreso se vio respaldado por una importante ampliación de la cobertura del sistema; la adhesión municipal al Sisan pasó de 536 en enero de 2023 a 2.006 en 2024 (un aumento de 160%), alcanzando a más de 60% de la población Brazilian.

El Caisan pasó de 9 a 24 ministerios y celebró 20 plenos, lo que dio lugar a la aprobación de tres planes nacionales -entre ellos el Plano Brasil Sem Fome (Plan Brazil Sin Hambre), que articula 80 programas, y la emisión de 23 Resoluciones normativas. Su función de seguimiento se operacionalizó a través de herramientas como CADInsan y TRIA, y reanudando la asociación con el IBGE para la encuesta nacional de inseguridad alimentaria (EBIA). Para Consea (participación social), la reactivación estuvo marcada por la organización de la Conferencia Nacional (CNSAN), precedida por más de 1.000 conferencias a nivel municipal. Esta estructura se apoyó en un importante desarrollo de capacidades, con aproximadamente 4.000 gestores y consejeros formados a través de la enseñanza a distancia (Trilha FormaSAN) y la facilitación de 15 talleres virtuales del "Ciclo de Diálogo Federativo" para reforzar la gobernanza multinivel el programa, junto con los esfuerzos de sensibilización local de ONG e iglesias, está contribuyendo a reducir el estigma relacionado con la discapacidad.

Brazil Regreso al Mapa del Hambre: Un análisis de las políticas públicas y las medidas eficaces para la seguridad alimentaria (Domingos et al., 2023).

Las evaluaciones de la trayectoria del Sisan aportan datos fundamentales sobre la relación entre las estructuras de gobernanza y los resultados en materia de seguridad alimentaria. Una evaluación de la primera Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (I Plansan, 2012-2015), coordinado por Caisan, documentó la eficacia del sistema para traducir las directrices de la sociedad civil en políticas formales y reducir la pobreza. Los datos publicados por Caisan (2013) mostraron que 22,1 millones de Bolsa Familia beneficiarios superaron la pobreza entre 2011 y 2013. Sin embargo, la evaluación identificó una lección crítica en relación con el diseño de las políticas: el excesivo número de objetivos del plan dificultó un seguimiento eficaz, función que se vio aún más mermada en el posterior II Planan (2016-2019).

El análisis concluye que este debilitamiento de la supervisión culminó en un fracaso institucional crítico con la supresión del Consea en 2019. Este desmantelamiento se caracterizó como una medida de desprotección y una elección deliberada de no supervisar las medidas de acceso a los alimentos. La extinción del Consea cortó el diálogo formal entre el gobierno y la sociedad civil, redujo la participación en la toma de decisiones y obstaculizó la difusión pública de datos. Esta deconstrucción institucional está vinculada a graves impactos socioeconómicos, incluyendo la "invisibilidad de los grupos vulnerables que enfrentan el hambre" y un aumento reportado de 45% en el costo de la canasta básica de alimentos entre 2016 y 2022.

¡Consea ha vuelto! O cómo resistir en tiempos difíciles (Recine, 2023).

El estudio concluye que la extinción del Consea el 1 de enero de 2019 fue un punto de inflexión crítico que interrumpió un sistema intersectorial de políticas públicas que articulaban salud, educación, economía y cultura. El análisis sugiere que, aunque no fue la única causa de la crisis alimentaria subsiguiente, la ausencia de Consea confirmó la impermeabilidad del Gobierno Federal a la situación del hambre y su negativa a reconocer la importancia de dialogar con la sociedad civil. Este debilitamiento institucional y la interrupción de la red de seguridad social coincidieron con un grave aumento de la inseguridad alimentaria, ya que el número de personas que padecen hambre aumentó de 19,1 millones en 2020 a 33 millones a principios de 2022.

El estudio también concluye que la intensa movilización de la sociedad civil, alimentada por estas estadísticas sobre el hambre, fue decisiva para revertir este escenario. El Consea fue reinstalado formalmente el 1 de enero de 2023, marcando una "era de superación y nuevos desafíos". El consejo reinstalado definió dos ejes estratégicos: (1) medidas de emergencia para superar el hambre articuladas con acciones que aborden las raíces de la desigualdad, y (2) la "superación del hambre con alimentos reales."

Covid-19 implicaciones pandémicas para la seguridad alimentaria y nutricional en Brazil (Ribeiro-Silva et al., 2020).

El estudio identifica al Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea) como equipo estratégico para la construcción de políticas de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN). Concluye que la extinción del Consea en enero de 2019 fue una medida desprotectora que puso en evidencia la incapacidad del Estado para reducir las desigualdades y enfrentar la inseguridad alimentaria y nutricional. El análisis postula que este desmantelamiento institucional hizo que los hogares ya privados de alimentos fueran más vulnerables al hambre antes del inicio del escenario epidemiológico de Covid-19, paralizando la capacidad de Brazil para proteger a sus ciudadanos cuando llegó la crisis sanitaria posterior.

Informe Spotlight Síntesis IV Brazil 2020 (Grupo de Trabajo de la Sociedad Civil para la Agenda 2030, 2020)

Este informe analiza el debilitamiento institucional y los retrocesos en la lucha contra el hambre (ODS 2) y el desperdicio de alimentos (ODS 12) en Brazil, registrando que el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea) fue disuelto en 2019. El estudio asocia directamente esta extinción a la falta de políticas estratégicas de apoyo a la seguridad alimentaria y a la disminución de la participación social, identificándolos como factores que contribuyeron al aumento del hambre y de la inseguridad alimentaria. El documento concluye que es necesaria la reinstauración del Consea con la participación activa de la sociedad civil para desarrollar un nuevo Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Plansan).

Respecto a Caisan:

  • Un organismo intersectorial de alto nivel (24 ministerios) es esencial para garantizar la coherencia política, aplicar un plan nacional unificado y proporcionar la coordinación federativa necesaria para trasladar la política nacional al ámbito municipal.
  • Para promover políticas integradas, hay que garantizar que cada ministerio se vea reflejado en la agenda de seguridad alimentaria y nutricional, y que todos participen efectivamente en una cámara intersectorial. Es necesario que la lucha contra el hambre gane centralidad en el gobierno y que el jefe del poder ejecutivo determine su prioridad.
  • Una estructura flexible que pueda ampliarse (por ejemplo, añadiendo nuevos ministerios) permite al órgano de gobierno adaptarse a las nuevas prioridades nacionales, como el cambio climático, la igualdad racial y los derechos de los indígenas.
  • La Cámara debe ser capaz de definir prioridades estratégicas, teniendo en cuenta la amplitud de la agenda de seguridad alimentaria y nutricional; de lo contrario, corre el riesgo de no coordinar las iniciativas que deben acordarse -el propio Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional está organizado en torno a estrategias intersectoriales-.
  • La coordinación intergubernamental (Caisan) por sí sola es insuficiente. Las evaluaciones académicas y los datos sobre resultados demuestran que requiere un pilar complementario de "responsabilidad social" (Consea) para que las funciones de supervisión sean eficaces e impidan la fragmentación y el desmantelamiento de la aplicación de las políticas.
  • Los representantes de los ministerios que participan en el Caisan son los mismos que representan al Gobierno en el Consea, lo que facilita la recepción de las demandas de la sociedad civil y su transformación en políticas públicas.


En cuanto a Consea:

  • Institucionalizar la participación social (no sólo la consulta) con una mayoría de 2/3 de la sociedad civil y una línea de asesoramiento directo a la Presidencia crea un poderoso mecanismo para la innovación política, la rendición de cuentas y un enfoque de "toda la sociedad".
  • La disolución en 2019 demuestra que estos órganos de participación, aunque poderosos, son vulnerables a los cambios políticos. Su poder depende de la voluntad política de alto nivel. Su supresión rompe la función social de rendición de cuentas, lo que lleva al colapso de la supervisión y la coherencia política.
  • El modelo de Conferencia Nacional (CNSAN) es un proceso de gobernanza multinivel a gran escala muy eficaz para recoger las demandas de las bases a nivel municipal, estatal y nacional y traducirlas en una planificación nacional.


ODS 1 - No a la pobreza

  • Objetivo 1.3 - Aplicar sistemas y medidas de protección social adecuados a cada país para todos, incluidos los pisos, y lograr para 2030 una cobertura sustancial de los pobres y los vulnerables.
    • Indicador 1.3.1 - Proporción de la población cubierta por los pisos/sistemas de protección social, por sexo, distinguiendo a los niños, los desempleados, las personas mayores, las personas con discapacidad, las mujeres embarazadas, los recién nacidos, las víctimas de accidentes laborales y las personas pobres y vulnerables.


ODS 2 - Hambre cero:

  • Objetivo 2.1 - Para 2030, poner fin al hambre y garantizar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a alimentos sanos, nutritivos y suficientes durante todo el año.  
    • Indicador 2.1.1 - Prevalencia de la subnutrición
    • Indicador 2.1.2 - Prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en la población, según la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES)
  • Objetivo 2.2 - Para 2030, acabar con todas las formas de malnutrición... y atender las necesidades nutricionales de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas mayores.
    • Indicador 2.2.1 - Prevalencia del retraso del crecimiento (estatura para la edad <-2 desviaciones estándar de la mediana de los Patrones de Crecimiento Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS)) entre los niños menores de 5 años.
    • Indicador 2.2.2 - Prevalencia de la malnutrición (peso para la estatura >+2 o <-2 desviación estándar de la mediana de los Patrones de Crecimiento Infantil de la OMS) entre los niños menores de 5 años, por tipo (emaciación y sobrepeso).
    • Indicador 2.2.3 - Prevalencia de la anemia en mujeres de 15 a 49 años, por estado de embarazo (porcentaje)
    • Indicador 2.2.4 - Prevalencia de la diversidad dietética mínima, por grupo de población (niños de 6 a 23,9 meses y mujeres no embarazadas de 15 a 49 años)
  • Objetivo 2.3 - De aquí a 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los pequeños productores de alimentos, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, en particular mediante un acceso seguro y equitativo a la tierra, a otros recursos e insumos productivos, a los conocimientos, a los servicios financieros, a los mercados y a las oportunidades de valor añadido y empleo no agrícola.
    • Indicador 2.3.1 - Volumen de producción por unidad de mano de obra por clases de tamaño de empresa agrícola/pastoral/silvícola
    • Indicador 2.3.2 - Ingresos medios de los pequeños productores de alimentos, por sexo y condición indígena
  • Objetivo 2.4 - Para 2030, garantizar sistemas sostenibles de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, que ayuden a mantener los ecosistemas, que refuercen la capacidad de adaptación al cambio climático, las condiciones meteorológicas extremas, la sequía, las inundaciones y otras catástrofes, y que mejoren progresivamente la calidad de la tierra y el suelo.
    • Indicador 2.4.1 - Proporción de la superficie agrícola dedicada a la agricultura productiva y sostenible


ODS 4 - Educación de calidad

  • Objetivo 4.1 - Para 2030, velar por que todas las niñas y todos los niños terminen una enseñanza primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad que dé resultados de aprendizaje pertinentes y eficaces.
    • Indicador 4.1.1 - Proporción de niños y jóvenes (a) en los grados 2/3; (b) al final de la primaria; y (c) al final del primer ciclo de secundaria que alcanzan al menos un nivel mínimo de competencia en (i) lectura y (ii) matemáticas, por sexo.


SGD 6 - Agua limpia y saneamiento

  • Objetivo 6.1 - Para 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable segura y asequible para todos.
    • Indicador 6.1.1 - Proporción de la población que utiliza servicios de agua potable gestionados de forma segura
  • Objetivo 6.4 - Para 2030, aumentar sustancialmente la eficiencia en el uso del agua en todos los sectores y garantizar la extracción y el suministro sostenibles de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir sustancialmente el número de personas que sufren escasez de agua.
    • Indicador 6.4.1 - Evolución de la eficiencia en el uso del agua
    • Indicador 6.4.2 - Nivel de estrés hídrico: extracción de agua dulce en proporción a los recursos de agua dulce disponibles


ODS 13 - Acción por el clima

  • Meta 13.1 - Reforzar la resistencia y la capacidad de adaptación a los peligros relacionados con el clima y las catástrofes naturales en todos los países.
    • Indicador 13.1.1 - Número de muertos, desaparecidos y personas directamente afectadas atribuido a catástrofes por cada 100.000 habitantes


ODS 16 - Paz, justicia e instituciones sólidas

  • Objetivo 16.7 - Garantizar una toma de decisiones receptiva, integradora, participativa y representativa a todos los niveles.
    • Indicador 16.7.1 - Proporción de cargos en las instituciones nacionales y locales, incluidos (a) los órganos legislativos; (b) la función pública; y (c) el poder judicial, en comparación con las distribuciones nacionales, por sexo, edad, personas con discapacidad y grupos de población.
    • Indicador 16.7.2 - Proporción de la población que cree que la toma de decisiones es integradora y receptiva, por sexo, edad, discapacidad y grupo de población.


ODS 17 - Asociación para los Objetivos

  • Objetivo 17.17 - Fomentar y promover asociaciones públicas, público-privadas y de la sociedad civil eficaces, aprovechando la experiencia y las estrategias de dotación de recursos de las asociaciones.
    • Indicador 17.17.1 - Importe en dólares comprometidos en asociaciones público-privadas para infraestructuras

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